Después de varias semanas viniendo al campo y observando todo lo que había, este mes hemos empezado a trabajar con más decisión. La desbrozadora ha salido por primera vez y poco a poco vamos ganando acceso a lugares que hasta ahora permanecían ocultos bajo la maleza.
Los primeros trabajos se han centrado alrededor del algarrobo y en algunas zonas de la parte alta de la parcela. Más que transformar nada, lo que buscamos es poder ver. Todavía hay muchos árboles que apenas podemos valorar y rincones a los que resulta complicado llegar, pero cada jornada nos permite entender un poco mejor qué tenemos entre manos.

Las lluvias de octubre han traído también algunas sorpresas. Debajo del algarrobo han aparecido numerosos brotes nuevos. No sabemos si proceden de semillas que llevaban tiempo esperando humedad para germinar o si forman parte del propio árbol. Tendremos que observarlos durante los próximos meses para descubrir qué ocurre con ellos.

A medida que vamos recorriendo la parcela encontramos cada vez más señales de fauna. Senderos entre la vegetación, rastros y excrementos que nos hacen pensar que muchos animales utilizan este lugar como zona de paso.
Es una de las cosas que más curiosidad nos despierta y seguramente acabemos aprendiendo bastante sobre ello.

Aunque el verano ya ha quedado atrás, todavía hay días en los que buscamos la sombra para descansar. De momento solo hemos conseguido abrir un pasillo principal que atraviesa la parcela, así que gran parte del campo continúa siendo un territorio por descubrir.
Entre jornadas de trabajo también hay tiempo para sentarse, observar y simplemente estar aquí. Quizá sea una de las cosas que más estamos disfrutando de esta etapa.
Poco a poco empiezan a aparecer árboles que hasta ahora permanecían escondidos entre la maleza. Algunos parecen tener buen aspecto. Otros, en cambio, están completamente secos y salen prácticamente solos cuando intentamos retirarlos.
Todavía es pronto para saber qué futuro tendrá cada rincón de la parcela, pero empezamos a tener la sensación de que no todo estaba perdido.

Este mes también hemos colocado una cámara trampa. No sabemos muy bien qué vamos a encontrar, pero la idea de descubrir qué ocurre aquí cuando nosotros no estamos nos resulta especialmente interesante.
Seguimos observando, limpiando y aprendiendo. Cada vez conocemos un poco mejor el campo, aunque sospechamos que todavía nos queda mucho por descubrir.

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