Sobre el título Memorias de ikigai
El título Memorias de ikigai nombra un proyecto que se sitúa en el cruce entre herencia, práctica cotidiana y transmisión. No se trata de un blog técnico ni de un espacio de divulgación, sino de un registro de sentido: un conjunto de memorias que recogen una forma de vivir y de relacionarse con la tierra, el tiempo y lo vivo.
El término ikigai se entiende aquí en su acepción original: aquello que da valor a la vida en el día a día. No como un objetivo abstracto ni como un método de desarrollo personal, sino como una práctica sostenida, discreta y encarnada. El ikigai no se define de antemano, sino que se construye a través de gestos repetidos, decisiones pequeñas y formas de cuidado que se mantienen en el tiempo.
La palabra memorias introduce una dimensión temporal y relacional. Remite a lo vivido, a lo aprendido y a lo recibido, pero también a aquello que se deja para quien venga después. Las memorias no son un balance ni una planificación, sino un testimonio: la huella de una experiencia situada que merece ser contada y conservada.
El proyecto integra raíces culturales diversas sin jerarquizarlas. Conviven en él la tradición valenciana vinculada a la tierra, al uso responsable del territorio y a los saberes heredados, junto con una raíz migrante que aporta la conciencia del camino recorrido, de la elección y del arraigo construido. El concepto de ikigai funciona como un espacio común desde el que articular ambas procedencias sin reducirlas a una sola identidad.
La ubicación en un parque natural introduce de forma central la noción de límite. La relación con la tierra no se plantea desde la posesión ni desde la explotación, sino desde el uso responsable, el respeto y la contención. Aparece aquí el sentido de emprar: utilizar sin agotar, habitar sin dominar, cuidar sabiendo que no todo pertenece. El ikigai al que remiten estas memorias está íntimamente ligado a esa ética del límite y a la convivencia con la biodiversidad.
El carácter deliberadamente abierto del título evita explicar en exceso. Memorias de ikigai no define un concepto cerrado, sino que deja que el significado emerja a través de los relatos, las decisiones cotidianas y la observación del proceso. El sentido no se impone; se construye y se transmite.
En conjunto, el título sostiene un proyecto que entiende la vida como algo que se cultiva y se cuida entre líneas: entre pasado y futuro, entre lo humano y lo vivo, entre lo que se hereda y lo que se aprende.

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